Introducción a las Instituciones de Fondo de Pago Electrónico.

En los últimos años, nuestro país se ha consolidado como uno de los principales referentes en cuanto el ecosistema FinTech; con más de 334 startups, las cuales son conformadas en su mayoría con un 23% del total (75 startups) por las instituciones de fondo de pago electrónico o mejor conocidas como “IFPEs”. Si bien, muy probablemente muchos de nosotros durante el confinamiento tuvimos cierto acercamiento con este tipo de instituciones financieras; desde publicidad en redes sociales, así como ver amigos pagando cuentas con tarjetas poco familiares (Albo, Fondeadora por decir unos ejemplos), las cuáles muchos de nosotros optamos por no preguntar e investigar por nuestra cuenta. Si ese es el caso, estás en el artículo correcto.

Dentro de este orden de ideas, comienzo con la ley vigente en nuestro país (Ley Fintech)que establece en su artículo 22 que las IFPE´s son:

“Los servicios realizados con el público de manera habitual y profesional, consistentes en la emisión, administración, redención y transmisión de fondos de pago electrónico, […] a través de aplicaciones informáticas, interfaces, páginas de internet o cualquier otro medio de comunicación electrónica o digital…”

Pensar en las palabras “digital” y “electrónica”, siguen generando dudas y hasta cierto punto miedo, más cuando se trata de nuestro dinero. No obstante digitalizar estos servicios, no sólo invoca una apertura a una neutralidad tecnológica que nos permitiría ahorrar tiempo, dinero y hasta cierto punto conocimiento. Nos permitiría brindar una educación financiera de una manera más empática, accesible y humana; sobretodo en países del tercer mundo como México. No es un secreto lo alarmantes que son los datos emitidos por la CNBV y el INEGI a través de la Encuesta Nacional Financiera 2018; la cual determinó que un 53% de los adultos no cuentan con servicios financieros y por el otro lado un 47% de adultos sí. Cabe recalcar que no es un problema exclusivo del tercer mundo ya que países como España cuentan con estos problemas, es así que estamos ante una problemática mundial. Una problemática que puede ser significativamente contrarrestada con el uso de dispositivos electrónicos; y no hablo exclusivamente de un celular, sino a través de usuarios que utilizan internet. De igual manera, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnología de la Información en los Hogares determinó que un 70% de la población mexicana utiliza el internet. Esto conllevaría un muy considerable incremento a la ahesión de ususarios financieros, a la estructuración de una economía más sustentable y a un país menos desigual; dando la posibilidad para los muchos mexicanos excluidos de estos servicios, el poder realizar transacciones, pagos, ahorros, créditos y seguros. Teniendo en cuenta esto, creo que es una razón más que justificable para irnos introduciendo como usuarios de este tipo de entidades financieras.

Primero que nada, debe entenderse que por aplicaciones informáticas y medios de comunicación electrónica o digital; se hace alusión a una alternativa digital al efectivo, pues de ese modo a nosostros como clientes se nos permite realizar pagos o depósitos con dinero almacenado (digitalmente) a través de nuestros celulares. Todo esto sin salir de casa. Sin embargo, un gran diferenciador que podemos encontrar con respecto a las aplicaciones de bancos tradicionales; son el manejo de criptomonedas o activos virtuales como se refiere la ley. Es entonces que en palabras de Lizette Neme Bechara, podemos definir los fondos de pago electrónico como: “un valor monetario emitido a la par de una cantidad de dinero (moneda nacional o divisa) o activos virtuales que el usuario entrega al emisor, lo cual obliga a éste a redimirlos en el momento que lo requiera su titular. Dicho valor monetario se encuentra almacenado en un soporte electrónico o digital, cuyo valor es constante y equivalente a los fondos reibidos por el emisor.” Con todo y eso las IFPEs y las ITFs en general, son reconocidas como entidades financieras; esto quiere decir que están sujetas a una debida autorización de un comité interinstitucional conformado por la CNBV, SHCP y Banxico y su debida supervisión por la CONDUSEF. Sin embargo como segundo gran diferenciador de los intermediarios financieros (bancos) que conocemos; está el hecho de que las IFPEs e ITFs en general, tienen la prohibición expresa de realizar actividades de captación de capital. Esto contemplado en el artículo 103 de la Ley de Instituciones de Crédito.

De igual manera es conveniente tener claro que por valor monetario, se refiere a medios de pagos aceptados y avalados por la ley, en virtud con lo dispuesto por el artículo 2 de la ley monetaria (cabe mencionar que a día de la publicación de este artículo, no hay mención de activos virtuales en la ley monetaria). Todo esto de tal forma que quede clara la debida distinción con los excluyentes de los IFPEs, que se encuentran contemplados en el artículo 24 de la ley fintech; los cuales son: programas de lealtad o recompensa, pagos anticipados, depósitos de dinero irregulares y transmisión de dinero. Es entonces que una vez mencionadas las diferencias y excluyentes de las IFPEs, procederé a definir las operaciones reservadas a estas:

Emitir: por emitir se refiere a la operación que consiste en abrir y cerrar cuentas por cuenta de cada cliente. En dichas cuentas se realizarán registros de abonos equivalentes al monto de fondos de pago emitidos, pudiendo ser desde dinero o activos virtuales. Todos estos provenientes desde otra institución autorizada para esto.

Transferir: los clientes de las diferentes IFPE´s podrán transferir fondos, dinero o activos virtuales entre usuarios ya sea de la misma IFPE u otra diferente. De igual manera se podrán realizar transferencias a usuarios de otras entidades financieras. Ej: Juan le transfiere de su cuenta Albo cien pesos a la cuenta BBVA de Jorge. Esto es bien conocido como transferencia SPEI.

Redimir: esto simplemente consiste en la entrega a la misma cantidad de fondos, dinero o activos virtuales. Por lo que las IFPEs siempre deberán tener disponible la cantidad de dinero o activos virtuales para que el cliente pueda tanto transferirlo como disponer del dinero cuando lo solicite.

Administrar: todas las IFPEs deberán llevar un registro electrónico de cuentas transaccionales, donde lleven de manera precisa los registro contables de los fondos de cada cliente. Manteniéndolo actualizado conforme los movimientos que estos realicen.

Asimismo la ley en su artículo 25, contempla otras actividades para el cumplimiento de su objeto social; entre las cuales se encuentran el manejo de medios de disposición, transmisión de dinero, servicios de redes de medios, emisión de estados de cuenta y financiamientos. De estas actividades, creo prudente poner como las más destacadas las de: operaciones con activos virtuales y el otorgamiento de sobregiros.

En concordancia con las actividades mencionadas, las IFPEs deberán abrir cuentas a sus clientes para así operar. Es por ello que de manera similar a lo establecido por el Banco de México para cuentas de depósito de instituciones de crédito; se establecerán niveles de cuentas conforme a los montos abonados. Todo esto para establecer diferentes requerimientos de información conforme a los siguientes niveles:

Nivel 1: abonos mensuales y saldos hasta 750 UDIS. (5,032 pesos aprox)

Nivel 2: abonos mensuales hasta 3,000 UDIS. (20,000 pesos aprox.)

Nivel 3: abonos ilimitados.

Con respecto a la operación de las IFPEs, es preciso remarcar el reto que conlleva regular servicios prestados a través de medios electrónicos o digitales. Es así que en virtud de los principios de inclusión e innovación financiera, protección al consumidor, preservación de la estabilidad financiera, prevención de operaciones ilícitas, neutralidad tecnológica y la promoción de la competencia; la ley fintech es clara respecto a ciertos requisitos para su debida operación. Podemos comenzar con los requisitos para dar pie al inicio de sus operaciones. Las IFPEs deberán acreditar con mínimo 30 días hábiles de anticipación, el cumplimiento de ciertos requisitos; entre los cuales destacan contar con las infraestructura tecnológica, su debida constitución en el Registro Público de Comercio y contar con el capital mínimo suscrito y pagado. Por otro lado en cuanto al capital, todas las IFPEs deberán contar con un capital mínimo y uno neto. El capital mínimo es dispuesto a través de disposiciones de la CNBV, en las que se establece lo siguiente:

(i) el equivalente en moneda nacional a 500,000 UDIs (aprox 3,355,000 M.N.), exclusivamente cuando se trate de operaciones en moneda nacional.

(ii) el equivalente a en moneda nacional a 700,000 UDIs (aprox 4,697,000 M.N.),cuando se realicen operaciones en moneda nacional, extranjera y activos virtuales.

No cumplir con los requisitos ya mencionados, así como la realización de actividades que impliquen un conflicto de interés que perjudique a sus clientes; son objeto de una suspensión o limitación parcial de sus actividades conforme lo establecido en el artículo 68 de la ley. De igual manera el artículo 69 de la ley, contempla los supuestos que serán objeto de una revocación de autorización; entre los cuales destacan: no mantener el capital mínimo o neto necesario, suspender actividades por un año calendario, cometer actividades calificadas como graves por la ley, etc.

En definitiva, a través de esta información podemos darnos una idea del gran impacto potencial que ofrecen las IFPE a través de tecnologías basadas en telefonía móvil y en la neutralidad tecnológica que nos brinda el internet. En relación a los beneficios que las IFPE ofrecen (aparte de la inclusión financiera), considero vital hacer mención de otros beneficios como la transparencia y trazabilidad que estas ofrecen. Y es que el efectivo siempre ha sido utilizado como una manera anónima de circulación que se presta para numerosos fraudes a particulares y al fisco. Utilizar los pagos digitales implicaría identificar desde el ingreso, registro, tenedor y transacción; todo esto dando una mayor certeza a las autoridades y a los ciudadanos respecto a la prevención de actividades ilícitas y a la evasión fiscal. De igual manera, una efectiva recaudación tributaria, en la que digitalmente hablando sería más complicado el tema de desvíos de recursos por servidores públicos. Por otro lado está el tema del incremento de ahorros privados que habría al incluir sectores de la población que actualmente no cuentan con estos servicios. Es un hecho que teniendo servicios de créditos y múltiples herramientas brindadas por estas entidades financieras, muchos mexicanos tendrían la oportunidad de emprender; haciendo así una economía local más sustentable en el que múltiples mercados directos de zonas marginadas empiecen a tener continuidad. Otro punto no menos importante sería la reducción de costos transaccionales, la cual permitiría una mejor distribución de las remesas que vienen del extranjero a nuestro país.

En conclusión, es un hecho que si quisiéramos contar todas las soluciones que estas tecnologías nos ofrecen; nos llevaría toda la noche. Con todo y eso, ser partícipe y usuario de estas modalidades es parte esencial para encaminar la cadena de múltiples figuras que a día de hoy seguimos concibiendo como “futuristas”. Es momento de apostar por la certeza que la tecnología nos puede brindar conforme a nuestros derechos y a la certeza en la que la moral dejará de ser un tema optativo respecto a decisiones administrativas. Digo esto, tomando en cuenta que el ecosistema fintech es un primer avistamiento de una mayor competencia y descentralización financiera y claro; para a ir cada vez más optando por la neutralidad tecnológica como una solución, enfocada a los intereses de la mayoría y no sólo de una minoría.

Legal Clerk.| Crypto Enthusiast.| Legal Futurist.

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